TEAC: La declaración de responsabilidad del 42.2.a) LGT es posible, aunque no haya transmisión, y los bienes permanezcan en el patrimonio del deudor principal

No hay duda de que el procedimiento tributario de declaración de responsabilidad está de moda. Cada vez es más habitual que Hacienda inicie este procedimiento, para exigir la deuda tributaria a contribuyentes distintos del que en su día tuvo la consideración de “deudor principal”. Uno de las vías más usadas es la del 42.2.a), Ley General Tributaria (LGT). Dicho artículo permite declarar responsables a los que llevan a cabo la ocultación o transmisión de bienes, para evitar responder ante el fisco. Pero, ¡cuidado!, este supuesto de responsabilidad también puede utilizarse por la Administración, aunque no haya transmisión de bienes, y éstos permanezcan en el patrimonio del deudor principal.

LA DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDAD DEL 42.2.a), LGT: UN SUPUESTO CADA VEZ MÁS HABITUAL

Estamos ante un supuesto de responsabilidad muy habitual. Afecta a todos aquellos contribuyentes que reciben bienes mediante cualquier negocio jurídico o contrato, y logran con ello que el transmitente, deudor frente a Hacienda, evite el pago de la deuda tributaria.

Estamos ante un supuesto de responsabilidad del que tan solo se libran los menores de edad. Y ello, según acaba de declarar recientemente el Tribunal Supremo. Pero no el resto de adquirentes, sean personas físicas o jurídicas.

Además, resulta indiferente que, cuando se produce la ocultación (normalmente, por la transmisión de los bienes), el contribuyente todavía no sepa que es deudor de Hacienda. Así, es frecuente que Hacienda considere fraudulenta una donación o transmisión realizada. Y ello, a pesar de que ésta se llevó a cabo mucho antes de que la Administración notificara al contribuyente la deuda tributaria que posteriormente resultó impagada.

Ello es debido a que la obligación de pago nace desde el momento en el que el deudor principal realiza el hecho imponible del impuesto. Por ello, a partir de ese momento, todo su patrimonio, presente y futuro, queda vinculado al pago de la deuda tributaria.

De este modo, toda operación de despatrimonialización del deudor principal, se mira con lupa por la Administración Tributaria. Y ello, por si su finalidad fuera la de evitar el pago de la deuda tributaria presente o futura.

Estamos ante un supuesto de responsabilidad que exige la existencia de un elemento subjetivo. Éste es la intencionalidad fraudulenta del deudor de Hacienda, y del que recibe los bienes. Pero también se requiere la existencia de un elemento objetivo. Éste es la existencia de ocultación o transmisión de bienes, por parte del deudor principal.

LA OCULTACIÓN O TRANSMISIÓN DE BIENES, REQUISITO “SINE QUA NON” PARA LA DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDAD DEL 42.2.a), LGT.

Y es que el artículo 42.2.a, LGT, exige que exista la ocultación o transmisión de bienes del deudor principal. Ello supone, en la práctica, que el deudor principal se queda sin bienes con los que responder ante Hacienda. Y hace pensar que dicha ocultación o transmisión debe suponer el vaciamiento patrimonial, o despatrimonialización del deudor. Es decir, que los bienes salgan del patrimonio del deudor principal. Solo de esta forma se evitaría su traba por la Administración.

Así lo venía considerando, por ejemplo, el TEAR de la Comunidad Valenciana. Dicho Tribunal, consideró en resolución de 17-4-2019 (03/8722/2015) que era necesaria la acreditación de que se había producido un vaciamiento patrimonial en el deudor principal. Y que este vaciamiento debía reunir tres requisitos:

El primero de ellos, temporal. Y ello, porque el vaciamiento debía producirse cuando ya había nacido la futura deuda tributaria, o su nacimiento era previsible. El segundo de ellos es de modo. Así, el vaciamiento debía producirse como consecuencia de una transmisión sin significación económica racional, más allá de la de evitar el pago de la deuda tributaria. Por último, el vaciamiento también tenía que ser de resultado. Ello significa que los bienes ya no podían ser embargados por el fisco, porque ya no pertenecían al deudor principal.

En base a estos argumentos, el TEAR anuló una declaración de responsabilidad del 42.2.a, LGT. En el caso resuelto, se constituyó una hipoteca sobre un inmueble, en garantía del pago de unas deudas ficticias. Hacienda consideró que la traba de dicho bien era imposible, al estar hipotecado, y ser su valor inferior a la cuantía de dicha carga. Sin embargo, la respuesta del TEAR fue la de considerar que “no estamos ante un supuesto del 42.2.a) LGT 58/2003, ya que no ha habido ningún desprendimiento material ni jurídico del bien en cuestión. La finca (...) del Registro de la Propiedad 2 de (...) sigue perteneciendo al deudor.”

ocultación o transmisión

EL TEAC DECLARA QUE PUEDE HABER “OCULTACIÓN” AUNQUE NO SE PRODUZCA LA TRANSMISIÓN JURÍDICA DE LOS BIENES

Dicha resolución fue recurrida ante el TEAC por la Administración Tributaria. Y ello, mediante recurso extraordinario de alzada para la unificación de criterio. Dicho Tribunal, mediante resolución de 21-3-2021 (00/1036/2020) ha unificado el criterio que deberá seguir toda la Administración tributaria en estos casos.

En su resolución, el TEAC invoca la jurisprudencia del Tribunal Supremo. Y ello, para concluir que “caben muy diversas modalidades de ocultación. La experiencia ha puesto de manifiesto múltiples modos de ocultación con distinto grado de complejidad.”

Y, descendiendo al caso concreto, considera que “mucho más efectiva se muestra una estrategia como la planteada en el presente recurso pues, al gravarse el inmueble del deudor con hipotecas en garantía de las deudas ficticias, la Administración tributaria se ve compelida a no ejecutar dicho inmueble en subasta por su previsible nulo resultado, al ser el valor del inmueble inferior a la cuantía de dichas cargas y ser éstas anteriores y preferentes al derecho anotado de la Hacienda Pública al amparo del artículo 77 de la LGT, de manera que las actuaciones determinantes de la responsabilidad impiden el embargo de forma total y de una sola vez.”

Todo ello, lleva al TEAC a unificar su criterio en el siguiente sentido:

“A los efectos del artículo 42 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, ha de entenderse que también puede ser ocultación de bienes o derechos del obligado al pago, los actos que aun no conllevando la pérdida por el deudor de la titularidad del bien, dificultan la acción ejecutiva de la Administración tributaria para el cobro de las deudas por disminuir el valor de realización del bien para la Hacienda Pública.”

CONCLUSIÓN

Estamos ante una resolución interesante, que debe tenerse en cuenta a la hora de planificar cualquier operación que pueda ser considerada como un vaciamiento patrimonial fraudulento del deudor principal. Y es que, pudiera pensarse que dicho vaciamiento no se produce, en supuestos como el que hemos comentado. Y ello, por la falta de transmisión de los bienes.

Sin embargo, y en aplicación del criterio unificado del TEAC, la Administración declarará la responsabilidad del 42.2.a), LGT. Y esto, a pesar de que no haya existido vaciamiento patrimonial, y los bienes sigan en el patrimonio del deudor principal.